La oración es necesaria pues Jesús nos dijo que sin la ayuda de Dios no podríamos hacer nada.
El octavo mandamiento dice "No levantar falso testimonio ni mentir".
El noveno mandamiento dice "No consentirás pensamientos ni deseos impuros".
El décimo mandamiento dice "No codiciarás los bienes ajenos". La codicia es el deseo extremo de conseguir bienes.




