En un momento de oscuridad, la mano misericordiosa de Dios guía nuestro camino.
No con sólo el pan vivirá el hombre, más con toda palabra que sale de la boca de Dios.
Dichosos más bien los que oyen la palabra de Dios y la obedecen.
Vamos a conocer nuestra fe para amarla, porque nadie ama lo que no conoce.




