Gracias Dios por ser mi Padre Celestial, y por abrir un camino de felicidad para mí.
El estar con Cristo es lo más grande en la vida de un católico.
Tenemos que permanecer en el amor de Dios y seguir muy unidos a nuestro Padre celestial.
El rosario de María nos libre de todo mal, alabemos noche y día a la reina celestial.




