Siempre hay un punto de partida para todo. Todos tenemos de alguna manera un comienzo y de el depende la realización de nuestras vidas o el fracaso de la misma.
¿Tiene Dios algo que ver en nuestro punto de partida? Claro que sí, él está siempre indicando el camino, iluminando nuestra conciencia, pero la decisión no depende de él, cada quien es libre de elegir su camino. Dios solo nos propone una alternativa, el punto de partida lo elegimos nosotros.
En un mundo cada vez más secularizdo donde hemos cambiado a Dios, como el centro de la realidad de la vida y de todo lo creado, por nuestros propios ideales y por nuestras capacidades humanas, desconociendo nuestra finitud y pequeñez. Ante esta situación es necesario que como cristianos tengamos bien claro que Cristo es el punto de partida, es el inicio de nuestra vida espiritual, él es el camino la verdad y la vida, todo lo demás es subjetivo, relativo y no tiene consistencia ni verdad.
Ahora bien si tenemos a Cristo como punto de partida deberíamos preguntarnos ¿Porqué parte del camino vamos? ¿Cuánto hemos avanzado ? ¿Con quién vamos caminando? Es fácil perder el camino, es fácil desanimarnos, es fácil renegar del camino. El pueblo de Israel también renegó de Dios en el desierto y las consecuencias fueron graves. Por lo tanto recordar como comunidad nuestro punto de partida nos anima a seguir a perseverar y darnos cuenta que "Familias Misioneras de Cristo" es el vehículo son los buses llenos de hermanos y de familias que transitan por el camino y el camino es la Iglesia de Cristo con sus sacramentos, su tradición y sus dogmas que nos llevan a la vida eterna. !Sigamos caminando con alegría y gozo la meta está cerca!
Carlos Astudillo
